HISTORIAS DE VIDA

EXPLORANDO LOS SECRETOS DEL FITOPLANCTON


Federico Ibarbalz


Federico Ibarbalz, biólogo y científico de CONICET - UBA - IUSM, ha volcado sus investigaciones hacia el plancton marino. En noviembre y diciembre de 2021 emprendió una apasionante expedición marítima por el Talud Patagónico de la Plataforma Continental Argentina (PCA).


Actualmente, los océanos absorben un cuarto del dióxido de carbono que se libera en la utilización de combustibles fósiles (carbón y derivados del petróleo) y un 90% del calor atrapado en la atmósfera, por el ese exceso de dióxido de carbono y otros gases de efecto invernadero.

Como consecuencia, la acidez y temperatura del océano aumentan y cuando esto ocurre, el ambiente marino y sus especies se ven afectados. Ante este escenario, muchos científicos y científicas trabajan para conocer en profundidad cómo inciden estos cambios. Con un esfuerzo compartido entre el consorcio internacional Tara Ocean y su goleta, múltiples instituciones científicas locales, y la Prefectura Naval Argentina (PNA), a cargo del motovelero oceánico “Dr. Bernardo Houssay”, se desarrolló la Campaña Oceanográfica Ana María Gayoso, cuyo objetivo fue entender los procesos detrás de una de las mayores floraciones de fitoplancton de nuestra región marítima: los cocolitofóridos que, como todo grupo de fitoplancton, es capaz de asimilar dióxido de carbono para producir compuestos orgánicos a través de la fotosíntesis. En nuestra sección Historias de Vida, uno de los científicos a cargo de la investigación nos cuenta su experiencia


En primera persona


- ¿Por qué te dedicaste a esta profesión?

FI: De chico desarrollé un gran interés por los microorganismos y, más adelante, por la biología molecular, por lo cual no dudé a la hora de elegir la carrera de biología al terminar la secundaria

Era joven y decidí por este fuerte interés, sin saber realmente cómo era el trabajo promedio de un biólogo, si me iba gustar o si me iba a alcanzar el sueldo. Por suerte me encontré a gusto y tuve siempre buenos mentores/as, directores, tutores y colegas.


- ¿Y cómo surge el interés por investigar?

FI: Todo comienza con preguntas sobre las cosas naturales, como ¿por qué las plantas terrestres tienen hojas y son verdes? ¿O cómo se dispersan y evolucionan las especies en los continentes y el océano? Un primer paso consiste en interesarse y leer para ver si realmente eso te gusta y lo podés entender. Luego viene el estudio y las experiencias reales en laboratorios de investigación, en donde determinás si es lo tuyo. Obviamente hay mucho que se aprende con el tiempo, pero lo importante es que te guste.


- ¿Cómo compatibilizas tu trabajo con tu vida cotidiana?

FI: Soy un minimalista en lo familiar, no tengo hijos ni mascotas, eso me permite darle prioridad al trabajo y salir de campaña con facilidad. Pero trato de mantener un sano equilibrio entre vida laboral, recreativa y social.


Mar adentro


- ¿Podemos encontrar plancton en todos los océanos del mundo?

FI: Sí. El plancton está compuesto principalmente por diversos organismos diminutos que son fácilmente transportados por las corrientes. Además, sus poblaciones son enormes, miles de millones de individuos. Estas características facilitan que estén por todo el mundo. En el caso de los cocolitofóridos, su tamaño no supera ni la décima de milímetro pero sus floraciones se pueden observar desde el espacio. Es posible ver cómo se expanden y son transportadas por las corrientes hasta que se desintegran o se hunden.


- ¿Cómo identificamos diferentes microorganismos en el agua?

FI: Hay muchos métodos disponibles, algunos consisten en analizar las pigmentaciones, las estructuras minerales que constituyen a su alrededor, su material genético o también su tamaño. Todas estas características se pueden usar para separar e identificar diferentes microorganismos.


- ¿Cómo afecta el calentamiento global al océano y a estos microorganismos?

FI: Dicho de forma muy general, un océano con una superficie más cálida se estratifica y tiene menos mezcla con aguas profundas que son ricas en nutrientes. El fitoplancton necesita nutrientes para la fotosíntesis y su crecimiento, por lo que, menos nutrientes equivaldría a menor producción primaria en la superficie del océano, con efectos sobre toda la red trófica.

El océano profundo es, en principio, más estable respecto a los cambios físicos que suceden en la superficie, entonces, un aumento en las temperaturas superficiales no lo debería afectar tanto. Pero todo está conectado, por ejemplo, parte de lo que se produce en la superficie del mar cae al fondo con impactos en sus ciclos químicos y biológicos

-Siendo el plancton un eslabón clave en el ecosistema marino ¿Qué se puede hacer para protegerlo?

FI: Sus poblaciones enormes y a la deriva, en un sistema tan dinámico como el océano, hacen que no se pueda tomar una medida de protección en un espacio determinado. Al plancton lo podríamos proteger de forma más general evitando la contaminación, la acidificación y el calentamiento global. Es diferente al caso de eslabones superiores como los peces y las aves, o de ambientes de fondo marino, en los que sí se pueden delimitar sitios o momentos determinados para su protección. Habría que consultar a especialistas en conservación para ir más a fondo.


La Expedición


- ¿Cómo hiciste el contacto con el consorcio Tara Ocean?

FI: Cuando estuve en Francia durante 3 años y medio investigando en el Instituto de Biología de la Universidad École Normale Supérieure. Allá me vinculé con diferentes laboratorios del consorcio y aprendí mucho de ellos, fue una formación espectacular. Las ciencias del mar me conquistaron totalmente, es apasionante estudiar el océano y sus comunidades a nivel global.

- ¿Cómo fue viajar tantos días a bordo del Motovelero Houssay, tuviste dificultades?

FI: Estuve mareado al comienzo, pero por suerte al tercer día se calmó un poco el oleaje y ahí me acomodé. Fue una experiencia intensa e inolvidable. Aprovecho para agradecer y reconocer a la tripulación así como también a los que estuvieron en tierra firme atentos y disponibles para esta investigación desde el primer momento.

- ¿En que se basó su método de investigación, tomaron muestras?

FI: Como dije anteriormente, las floraciones o blooms de esta especie de fitoplancton tienen una dimensión tal que son visibles desde el espacio por medio de imágenes satelitales, entonces, usamos esa tecnología para una primera aproximación de su ubicación.

El problema es que la información no se obtiene en tiempo real, existe una demora de uno o dos días. La goleta Tara estaba muy bien equipada, con aparatos tecnológicos a bordo que le permitían determinar, a grandes rasgos pero de forma instantánea, qué especies hay y en qué cantidades. Con el Houssay, en cambio, íbamos más a ciegas, pero lo solucionamos combinando la información de satélites, de profundidad, de cartografía y hasta del color y olor del agua del mar. Una vez arribados al punto de muestreo, se caracterizaba la columna de agua y se recolectaban muestras

- ¿Qué otro microorganismo u otra temática te interesa estudiar?

FI: Siempre estuve atento a la investigación del microbioma humano, en especial la microbiota intestinal. Hay mucho que se entendió sobre ecología microbiana y metagenómica gracias a los estudios de la flora intestinal del ser humano. Nuestro intestino está poblado por bacterias y otros organismos, y se hacen enormes estudios al respecto, ya que tienen una función inmunológica, digestiva, en el desarrollo y en la salud actual del individuo. Uno de los estudios que más me interesó fue uno que analizaba cómo cambiaba la flora intestinal en diferentes mamíferos. Incluía muestras de camellos, leones, elefantes, entre otros, de ambientes naturales o de zoológicos, cada uno con su dieta característica: carnívoros, omnívoros, herbívoros. El fin del estudio era, entre otros, entender la influencia de la dieta sobre las comunidades microbianas de sus intestinos, y mostraba cómo la dieta explicaba muy bien las diferencias entre las comunidades.


Conectar la ciudad con la naturaleza


- ¿Tenés en mente embarcar nuevamente?

FI: Sí, aunque todavía no hay nada confirmado. Lo que sí tengo confirmado es una campaña terrestre. El grupo de investigación del cual soy parte estudia cuestiones de biodiversidad, funcionamiento de ecosistemas, y cambio climático. Mientras yo me ocupo de los asuntos marinos, otro colega está abocado a los asuntos terrestres. En este caso, vamos a recorrer la región de Cuyo para estudiar costras biológicas, que son como unas alfombras biológicas que crecen en ecosistemas áridos, tienen un fuerte componente de microorganismos, y le dan estabilidad y nutrientes al suelo.

- ¿Qué recomendarías a futuros investigadores y científicos/as?

FI: Principalmente que se pregunten si hay un interés fuerte, genuino. Después, recomiendo charlar con investigadores, preguntarles cómo organizan su semana, su trabajo, y su vida en general, eso ayuda mucho.

- ¿Qué te interesa lograr con estas expediciones?

FI: La campaña que realizamos a bordo del Houssay y de la goleta Tara fue gracias al esfuerzo de todos los que participamos para que se hiciera realidad. Fue enorme y, por lo menos, eso me interesa que trascienda. También me interesa que Buenos Aires y las regiones continentales se conecten con el mar. Que se vinculen con ese ecosistema que recubre gran parte de nuestro territorio. Pero así como puede haber poca conexión con el mar, en cualquier ciudad uno tiene poca conexión con la naturaleza. Y en el contexto de la crisis ambiental global que estamos viviendo esto es preocupante.


Respecto a la extinción de la biodiversidad, hay quienes postulan que también está ocurriendo la extinción de la experiencia natural, pasamos la mayor cantidad de tiempo encerrados en edificios, frente a una computadora. ¿Cuándo experimentamos ambientes de montaña, bosques y mares, cerca de procesos naturales, cerca de la biodiversidad? Esto es justamente lo que se está extinguiendo, y tiene una consecuencia enorme, porque lo que no se ve, no se lo cuida, no se lo aprecia, no se lo entiende. Me interesa promover otro tipo de vínculo con la naturaleza.


Otra problemática que el entrevistado destaca como importante para poner el foco e investigar son los microplásticos, una problemática que preocupa a los ambientalistas a nivel mundial.

Microplásticos, otra amenaza en los mares

De manera acelerada, el uso del plástico fue aumentando en las últimas décadas, pero no así la capacidad de reciclarlo: de todo el plástico producido, sólo el 9 % se recicla, un 12 % es incinerado y un 79 % termina en vertederos o en lugares no aptos. Gran parte de ese residuo sin tratamiento es degradado por el agua, el sol y el viento, reduciendo drásticamente el tamaño de las partículas y haciéndolas volátiles. Allí nace uno de los grandes desafíos que tiene la humanidad respecto a la ecología y el mar, los microplásticos: estas son partículas menores a 5mm imperceptibles al ojo humano. Se calcula que alrededor de 8 millones de toneladas de basura llegan a los océanos al año, siendo los ríos la vía más común para ello. La mayor cantidad de estos residuos fluviales provienen de Asia y África.

Pero, ¿qué significa esto directamente para la salud humana? Ya en 2016, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación (FAO) advertía que 800 especies de crustáceos, moluscos y peces -destinados al consumo humano- contenían microplásticos en su organismo. Es decir, que esta problemática ya está en nuestras mesas: investigadores de la Universidad John Hopkins (E.E. U.U.) concluyeron que un habitante de Europa que incluye mariscos de forma habitual en su dieta consume 11.000 microplásticos al año.

Según un informe de la ONU, son más de 60 los Estados que han implementado medidas contra el consumo masivo de plástico, fomentando el uso de alternativas más sustentables. Uno de los ejemplos es la Unión Europea, quien prohibió en 2021 los plásticos de un solo uso, como los cubiertos, los vasos o los sorbetes. En aquellos casos que no exista una alternativa asequible, las políticas están centradas en una limitación de su consumo, así como en la obligación de gestión y limpieza de residuos por parte de los fabricantes.

¿De dónde proceden los microplásticos que encontramos en los océanos?

FI: La mayor parte de los desechos que llegan a los océanos provienen de los ríos que atraviesan áreas urbanas densamente pobladas. Los ríos que más residuos acarrean se encuentran en Asia, con 44 cauces contaminantes distribuidos principalmente en India, Malasia, China, Indonesia y Filipinas. Los productos encontrados son principalmente; revestimientos marinos, productos de cuidado personal, polvo de las ciudades, señalización marítima, textiles sintéticos, neumáticos y gránulos de plástico, entre otros. Estos, al estar en contacto con el sol, el aire del mar y otros agentes externos, se erosionan y reducen su tamaño hasta ser imperceptibles para el ojo humano. Parte de este microplástico es el que termina siendo ingerido por animales, inclusive los peces que llegan a nuestra mesa



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