Tareas de control sobre el mar

¿Cómo se vigila un territorio tan amplio como el Mar Argentino? ¿Contamos con tecnología suficiente para hacer efectivo el control? En esta nota describimos el Sistema Guardacostas y los patrullajes y procedimientos que realizan, tanto aviones como barcos, para evitar la pesca y otras actividades ilegales en nuestro mar.

Tripulante del GC-28 Prefecto Derbes monitoreando la flota pesquera.

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Referencia: Prefectura Naval Argentina.



El mar alberga espacios para la pesca comercial, cuencas hidrocarburíferas y yacimientos minerales con una gran relevancia económica. En Argentina, el espacio marítimo es tan grande que se torna imposible de controlar adecuadamente solo a través del patrullaje de barcos y aviones.

Para el control de estas aguas y la protección de sus recursos naturales, la Prefectura suma al patrullaje que ejercen aviones y barcos una importante tecnología aplicada a la vigilancia, el Sistema Guardacostas. A través de este sistema se monitorean más de 200 mil buques por día en todo el mundo.

El Sistema Guardacostas es un Sistema de Información Geográfica (SIG) que permite unificar, en una misma plataforma, toda la información que proveen los distintos sistemas de posicionamiento de buques (AIS satelital, AIS costero, MBPC, LRIT, SSCP, MIRA e ISAT). Creado en 2013, el sistema está diseñado para el monitoreo y seguimiento de buques en espacios marítimos, con capacidad para detectar barcos no colaborativos, es decir, que apagan sus equipos de identificación automática (AIS) para no ser detectados o que emiten información falsa. Con este fin se emplean imágenes satelitales provistas por la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE).



La tecnología utilizada por la Prefectura consiste en una herramienta informática que permite recopilar, administrar, analizar, compartir y distribuir información geográfica. Este sistema de información geográfica (SIG) cuenta con toda la información disponible relativa a movimientos, datos técnicos y administrativos de los buques distribuidos en todo el mundo. Como valor agregado, posee un módulo en el que se registran los movimientos de dispositivos móviles, vehículos y aeronaves asignadas a patrullajes marítimos y casos de búsqueda y rescate, por lo que es utilizado para contribuir con otro de los ejes de trabajo de la Prefectura, la seguridad pública.

El Sistema Guardacostas no sólo controla la ZEEA, sino también aguas continentales y el tráfico de buques fluviales en la Hidrovía Paraná-Paraguay. Además, monitorea todos los equipos que forman la red troncal de comunicaciones de las fuerzas de seguridad.

Consultado sobre las tareas de control, el Prefecto Mayor Almada destacó la importancia de las comunicaciones a través de las estaciones costeras: “La Prefectura cuenta con tres estaciones costeras principales que dominan y controlan por completo las comunicaciones en toda la Zona Económica Exclusiva Argentina, ubicadas en Mar del Plata, Comodoro Rivadavia y Ushuaia. Dependiendo de la bandera y la actividad de los buques, éstos se encuentran obligados a reportar su ubicación a las mismas diariamente, dependiendo de su posición geográfica o tiempo en aguas nacionales. Esta posición brindada, es corroborada por una fuente distinta de reporte automático que provee el Sistema Guardacostas. Las estaciones costeras de Prefectura son las únicas habilitadas y denunciadas internacionalmente por nuestro país. Somos el nexo entre el Estado y los buques al momento de notificar cualquier decisión de las diferentes autoridades nacionales ya sean judiciales, pesqueras, migratorias, aduaneras, etc.”



Patrullajes aéreos y marítimos


Para el planeamiento operativo de las tareas de control en la Zona Económica Exclusiva Argentina (ZEEA), la Prefectura trabaja a partir de diferentes áreas que componen la Dirección de Tráfico Marítimo, Fluvial y Lacustre: el Servicio de Tráfico Marítimo, que realiza el monitoreo permanente de aguas argentinas, el Servicio de Aviación y el Servicio de Buques Guardacostas, que deben programar y ejecutar el patrullaje a través de sus aviones y barcos.

Centro de monitoreo del sistema Guardacostas de la Dirección de Informática y Comunicaciones (DICO).

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Referencia: Prefectura Naval Argentina.



Un patrullaje comienza con una valoración de la información suministrada por el Servicio de Tráfico Marítimo a través del Sistema Guardacostas. Esto se conoce como el “escenario situacional”, a partir de allí se proyectan los operativos considerando las capacidades de los aviones y barcos disponibles.

Desde el punto de vista de la aviación, el área a controlar representa un desafío tecnológico. Por su altitud y velocidad, una aeronave puede cubrir grandes extensiones de mar en relativamente poco tiempo, lo que representa una ventaja frente a posibles buques infractores ya que permite obtener una imagen situacional actualizada que opera como verificación de lo captado por medios electrónicos y retroalimenta al Sistema Guardacostas. Así, se constituye una logística adecuada para la operación de los barcos que se encargan de las tareas meramente operativas ante eventuales infracciones.

Una vez confirmado el escenario situacional, se programan y ejecutan inspecciones extraordinarias en el caso de la flota nacional. En cuanto a la flota extranjera, se procede conforme a criterios y estándares establecidos por los protocolos de actuación que reglamentan el accionar institucional respecto a los buques no colaborativos y aquellos que infringen la legislación.

Para estos casos se aplican dos protocolos: el “Protocolo para la recolección de información sobre la actividad de buques en el Mar Argentino a través de medios de superficie o aéreos” que establece criterios y estándares unificados para la obtención e intercambio de información producida por el análisis de información electrónica y la realizada por unidades guardacostas o aeronaves destacadas en la zona de operaciones. Y, por su parte, el “Protocolo de actuación para unidades de superficie ante la detección de buques pesqueros extranjeros en Infracción a la ley N° 24.922 y del Código Penal de la Nación”, establece criterios de actuación para la vigilar los diferentes espacios marítimos sometidos a jurisdicción nacional, para prevenir actividades no autorizadas de exploración y/o explotación de recursos naturales, y para preservar el medio ambiente marino.



El control desde el aire


Avión PA-22 realizando un sobrevuelo al buque pesquero español EBUD capturado en febrero de 2018.

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Referencia: Prefectura Naval Argentina.



Un patrullaje aéreo comienza una vez advertido un escenario situacional e identificada la posición de los buques a sobrevolar. El avión emprende su partida luego de evaluar las condiciones climáticas. Durante el vuelo dentro de la Zona Económica Exclusiva, efectuado a gran altura para optimizar la autonomía de vuelo, la aeronave por medio de su radar detecta buques en navegación dentro de ella, realizando el seguimiento y ploteo de cada uno de ellos, y verificando si su posición geográfica se encuentra dentro de una zona de veda o es indicadora de alguna actividad ilegal.

A medida que las aeronaves se acercan al límite de la Zona Económica Exclusiva Argentina (ZEEA), dependiendo de las condiciones climáticas (principalmente la visibilidad) se planifica la estrategia para identificar a los buques. Cerca del límite de la ZEEA, se inicia el descenso para permitir que los sensores y la tripulación puedan determinar con certeza la actividad y los datos de cada embarcación. En el caso de detectarse un buque en presunta infracción, se efectúan registros fotográficos y fílmicos que se suman la información recogida por el radar y el receptor de identificación automática (AIS) del buque infractor. La tripulación comienza a su vez, con el llamado en los canales internacionales para pedir el cese de la actividad y ordenarle al barco que acate las directivas de la tripulación de la aeronave.

Vista desde el avión PA-22 hacia el GC-28 Prefecto Derbes patrullando las 200 Millas.

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Referencia: Prefectura Naval Argentina.



A continuación, pueden suscitarse dos escenarios bien diferenciados de acuerdo con los medios disponibles para el patrullaje. En el caso de encontrarse una aeronave sola, ésta realiza un registro de las comunicaciones con el presunto buque infractor y recolecta instrumentos de prueba para las actuaciones administrativas correspondientes cuyas consecuencias podrán ser multas, decomiso de carga o artes de pesca y, en el caso de la flota nacional, la suspensión del permiso de pesca. Si se trata de un patrullaje en conjunto con un buque guardacostas, éste último continuará con las actuaciones pertinentes.



El control desde el mar

GC-27 Prefecto Fique en un patrullaje nocturno en la zona fronteriza de las 200 Millas.

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Referencia: Prefectura Naval Argentina.



En los patrullajes de los buques guardacostas, se utilizan diferentes técnicas y estrategias de identificación, monitoreo y control, dependiendo de la finalidad de cada operativo. Pueden realizarse con un buque o más.

Cuando el objetivo es la flota nacional, se efectúa la identificación del barco para: detectar cualquier infracción a la normativa pesquera, establecer un plan de inspecciones, verificar la validez de los certificados pertinentes y otros documentos, el estado general del buque, su equipamiento y la conformación e idoneidad de su tripulación. Todo esto, para garantizar la aptitud de la flota desde el punto de vista de la seguridad de la vida humana y la prevención de la contaminación.

Cuando el objetivo del patrullaje es la flota extranjera, se recolecta información en la Zona Económica Exclusiva Argentina (ZEEA), se la analiza en conjunto con los datos suministrados por el Sistema Guardacostas y el Servicio de Buques Guardacostas y se observan los movimientos realizados por los buques de esta flota. A partir de allí, se aplican tácticas de maniobra y navegación, para detener a cualquier buque extranjero que incursione dentro la ZEEA.

Ante la presencia de buques infractores, se los identifica en forma manual y electrónica para constatar la infracción. Luego, se pone en conocimiento a las instancias superiores y, de corresponder, a las autoridades judiciales, prosiguiendo con las actuaciones procesales de rigor conforme a los protocolos de actuación elaborados por la Prefectura y de acuerdo a la ley vigente.

Cabe mencionar que, en los escenarios planteados, existe una comunicación constante con los superiores para intermediar ágilmente con la Justicia Federal ante una eventual resistencia a la autoridad o desobediencia por parte de los buques infractores.

GC-Mantilla en plena persecución de un buque pesquero chino que pescaba dentro de la ZEEA.

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Referencia: Prefectura Naval Argentina.



Resulta poco probable que un barco pueda pescar ilegalmente en la ZEEA sin ser detectado. Las múltiples herramientas de seguimiento y comparación de la información recabada por la Prefectura, sumado a los datos satelitales interpretados por su personal, que contrasta los antecedentes de cada embarcación en el Mar Argentino y la zona adyacente, hace que cada vez sea más lejana la posibilidad de ingreso indebido de un buque extranjero.